martes, 7 de diciembre de 2021

LA VIOLENCIA FAMILIAR EN CIEN AÑOS DE SOLEDAD

“La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracas”.

Jean Paul Sartre 

 



La violencia es una estrategia propia de la cultura de la dominación, en la cual se reproducen estructuras jerarquizadas donde un hombre o una mujer, ostenta el poder con una orientación intransigente, caracterizada por la agresión, amenaza u ofensa hacia los otros. Como fenómeno social es un problema de salud pública y de seguridad porque afecta la integridad física, psicológica y sexual de la familia y ciudadanos de una comunidad. Esta situación se inicia históricamente, con el origen de la familia, cuando el hombre tuvo que incorporarse al trabajo de la tierra y la mujer fue relegada al ámbito de lo privado donde permaneció oculta y cosificada durante siglos. En esta realidad comprometedora, probablemente están metidas las manos de la iglesia, la universidad o de cualquier otra institución del estado creada con fines de dominación.


La violencia intrafamiliar como parte de la historia de los pueblos y su evolución cultural, se expresa en la literatura, como una evidencia de su paso por la vida. Muchos escritores latinoamericanos toman la realidad de sus países, de su vida y de su gente como fuente de inspiración para su creación literaria, que al final, se convierte en un retrato hablado de la evolución de su mundo, donde se mezclan los elementos maravillosos y los narrativos realistas. Tal es el caso de autores como Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en el año 1982 por la calidad de su narrativa, en la cual, de fluir lo fantástico y lo real para que se unan en una rica composición del mundo imaginario, con el propósito de mostrar la vida de un continente, su gente y sus conflictos.

El fruto de todos sus esfuerzos literarios, se expresa en la novela Cien años de soledad, publicada en 1975. El tema de la obra es la historia de la familia Buendía, fundadora del pueblo de Macondo, sus tristezas, sus dolores, sus amores e ilusiones durante 100 años al final de los cuales, se acaba la estirpe junto con el pueblo, arrasados por un huracán. En la historia abundan los sucesos hiperbólicos dentro de una narración simultánea desde el punto de vista de diferentes personajes, a medida que se van traduciendo y leyendo los viejos manuscritos de Melquíades.

La violencia tiene mucho que ver con el papel de la mujer y el trato que ésta ha recibido por parte del marido, la familia y la sociedad. También con la posición que el hombre ha asumido frente a su historia. En el caso concreto de la novela que nos ocupa esta afirmación se evidencia en mujeres como Úrsula, quien se ve obligada a salir de su pueblo natal porque su marido había dado muerte a Prudencio Aguilar durante una pelea de gallos por su culpa y obligada a ceder ante los deseos del marido aun cuando el miedo la acose.

La primera relación de Úrsula con su marido, fue una especie de violación, un forcejeo de horas: “Durante la noche, forcejeaban varias horas con una ansiosa violencia que ya parecía un sustituto del acto de amor, hasta que la intuición popular olfateó que algo regular estaba ocurriendo, y soltó el rumor de que Úrsula seguía virgen un año después de casada, porque su marido era impotente. José Arcadio Buendía fue el ultimó que conoció el rumor” (p.24). Este primer contacto respondió más bien al orgullo que al amor por parte de Aureliano Buendía, quien recordaba las palabras de Prudencio Aguilar: “A ver si por fin ese gallo le hace el favor a tu mujer” (p.25)

En el acto mismo de esa noche, la violencia se escapa abiertamente, en la orden de mando y el trato que se da a la mujer: “…mientras se velaba el cadáver en la gallera, José Arcadio Buendía, entró en el dormitorio cuando su mujer se estaba poniendo el pantalón de castidad, blandiendo la lanza frente a ella, le ordenó quítate eso. Úrsula no puso en duda la decisión de su marido. Tú serás responsable de lo que pase, murmuró. José Arcadio Buendía clavó la lanza en el piso de tierra. – Si has de parir iguanas, criaremos iguanas – dijo –. Pero no habrá más muerto en este pueblo por culpa tuya” (p.25). Claro, en nuestra cultura, el Dios que creó al mundo es hombre y creó a la mujer de una de sus costillas. Esta situación pareciera “hacerla dependiente del marido”. La mujer es la culpable de todos los males de la tierra.

Una vez, fundado el pueblo: “José Arcadio Buendía era una especie de patriarca juvenil, que daba instrucciones para la siembra y consejos para la crianza de niños y animales, y colaboraba con todos aún el trabajo físico, para la buena marcha de la comunidad” (p.14) Luego, se hizo indiferente frente a los hijos y la mujer: “Así fue siempre, ajeno a la existencia de sus hijos, en parte porque consideraba la infancia como un periodo de insuficiencia mental, y en parte porque siempre estaba demasiado absorto en sus propias especulaciones quiméricas” (p.20). Con frecuencia, Úrsula llamaba su atención: “Míralos como están abandonados a la buena de Dios, igual que los burros” (p.19).

La violencia también se expresa en mujeres como Pilar Ternera, violada por un hombre casado al que siempre esperó y jamás llegó: “Se llamaba Pilar Ternera. Arrastrada por su familia para separarla del hombre que la violo a los 14 años y siguió amándola hasta los 22, que nunca se decidió a hacer pública la situación porque era un hombre ajeno”(p.30). Pilar “Había perdido el hábito de la ternura, pero conservaba intacta la locura del corazón” (p.30). En Santa Sofía de la Piedad, a quien pilar Ternera le pagó para que se acostara con su hijo sin éstas saber que ella era su madre y en consecuencia, también la deseaba: “Era virgen y tenía el nombre inverosímil de Santa Sofía de la Piedad. Pilar Ternera le había pagado 50 pesos, la mitad de sus ahorros de toda la vida, para que hiciera lo que estaba haciendo” (p.95). Los padres de Santa Sofía también habían aceptado dinero para vender a su hija: “Ella iba a la escuela a la hora de la siesta, con el consentimiento de sus padres, a quienes Pilar Ternera había pagado la otra mitad de sus ahorros.” (P.95).

Por otra parte, es importante acotar que la historia comenzó a escribirse con pluma masculina, pero la mujer siempre dominó al mundo desde un principio. Macondo fue creado por un hombre, pero Ursula tenía todo el poder sobre la casa, sus hijos y durante la guerra, sobre los soldados, a quienes apartaba para que la dejaran hablar con su hijo antes de que lo fusilaran. En las estructuras sociales estratificadas, se excluye a la mujer y se le condena a la absoluta sumisión y dependencia del hombre, atada a la función reproductora y a la crianza de los hijos, sin participación en otros asuntos que eran competencia sólo del marido, impuesto como jefe de familia para luego, entrar en un estado de indiferencia total hasta su muerte, atado a los pies del castaño del patio. Su vida transcurrió: “Habiendo abandonado por completo las obligaciones domésticas, permaneció noches enteras en el patio vigilando el curso de los astros”

Siguiendo el curso de la historia, se observa que las mujeres son explotadas y sometidas a un sistema de vida insegura que las convertía en simple instrumento para la recolección al servicio del marido. Cuando los hombres hicieron alianza con otros de su familia para trabajar la tierra, la mujer se convirtió en un bien mueble para procrear y trabajar: Así, también “Úrsula y los niños se partían el espinazo en la huerta cuidando el plátano y la malanga, la yuca y el ñame, la auyama y la berenjena” y “Gracias a ella, los pisos de tierra golpeada, los muros de barro sin encalar, los rústicos muebles de maderas construidos por ellos mismos estaba siempre limpios, y los viejos arcones donde se guardaba, la ropas exhalaban un tibio olor de albahaca”. (p.15). También Santa Sofía de la Piedad es vendida por sus padres.

En el modelo patriarcal la mujer permanece cosificada y sumisa al hombre, es esclava, concubina, esposa y el hombre, su amo. Su vida y su conducta sexual eran restringidas. El hombre tenía derecho de propiedad sobre ella. De igual manera, José Arcadio Buendía tenía derecho sobre Úrsula, a quien manejaba a su atojo cuando le convenía convencerla según sus propósitos: en varias oportunidades, le arrebató sus ahorros para desarrollar sus proyectos de laboratorio: “Úrsula Iguarán, su mujer, que contaban con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio doméstico, no consiguió disuadirlo” (p.10)

Al verse despojada de su patrimonio, “Úrsula lloro de consternación. Aquel dinero formaba parte de un cofre de monedas de oro que su padre había acumulado en toda una vida de privaciones, y que ella había enterrado debajo de la cama en espera de una buena ocasión para invertirlas. José Arcadio Buendía no trató siquiera de consolarla, entregado por entero a sus experimentos tácticos con la abnegación de un científico” (p.10). Posteriormente, la historia se repetía y entonces: “José Arcadio Buendía cortejo a Úrsula durante varias semanas para que le permitiera desenterrar sus monedas, coloniales y aumentar las tantas veces como era posible subdividir el azogue. Úrsula cedió, como ocurriría siempre” (p.13). Una vez que el marido conseguía lo que buscaba, su actitud volvía a ser la misma. Cuando no salía como quería, se volvía agresivo: “Ante la protesta de su mujer, alarmada por tan peligrosa inventiva, estuvo a punto de incendiar la casa.” (p.11). Pero Úrsula no permanecía callada y protestaba:

En la novela, no siempre la violencia pasó en silencio. Úrsula también se levanta. Cuando Úrsula no podía contra los deseos del marido, buscaba apoyo en la comunidad: Pero esta vez, Úrsula se anticipó a sus designios febriles. En una secreta en implacable labor de hormiguita predispuso a las mujeres de la aldea contra la veleidad de sus hombres, que ya empezaban a preparase para la mudanza” (p.18). Logró tener una influencia poderosa sobre las mujeres del pueblo: “Úrsula fue invencible a su clarividencia” (P.19). También los hijos son abandonados a la suerte de los otros. De esta manera, encontramos a Amaranta, quien fue criada alejada del cariño de su madre, por una india. Compartió su niñez con Arcadio, hijo de José Arcadio y Pilar Ternera. De adulta, vivió amargada por el amor no correspondido de Pietro Crespi, quien eligió a su hermanastra, Rebeca. Nunca confió en nadie, y murió atormentada por el remordimiento y la pasión que sentía por su sobrino Aureliano Babilonia, quien no conocía origen hasta el día de su muerte.

También el adulterio, aparece como el único amor real, ausente de odios pero castigado por la naturaleza. En la novela el adulterio lo comete Amaranta Úrsula, esposa de un flamenco llamado Gastón. Amaranta Úrsula se hizo amante de Aureliano Babilonia. Después de haber bebido, Aureliano Babilonia hizo el amor con su tía Amaranta Úrsula mientras en la habitación de al lado, se encontraba Gastón, quien no se dio cuenta de nada. De esta relación nace el niño con cola de cerdo que fue devorado por las hormigas.

EL ELEGIDO: EL NIÑO DEL CERRO EL PLOMO

 

El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.” Proverbio japonés.

 



El grupo camina hacia la costa suroeste, constantemente bañada por el pacífico. El paisaje muestra una zona abrupta de temperatura y vegetación variada por la mezcla de inmensos y fértiles valles, elevadas montañas y selvas andinas. Durante tres días y tres noches avanzan hasta llegar al Cusco para asistir al Raymi o gran fiesta nacional del Sol, celebrada por el imperio Inca cada año, durante el solsticio de invierno. Todo el pueblo asistíe como invitado del Inca a la ceremonia de la Capacocha, ritual religioso del Tawantinsuyu para dar reconocimiento y gratitud al dios Sol. Era tradición que el Inca convocara a los ciudadanos de todo el imperio. Desde las cuatro provincias del Tawantinsuyu se enviaba hacia Cusco, la capital, niños, niñas y adolescentes tanto a la nobleza como gente común, elegidos para ser ofrendados. En estos rituales se practicaban ceremonias de dos tipos, unas que involucraban el ofrecimiento de objetos, y otras donde se contemplaba una ofrenda humana, sepultada con un rico ajuar como parte de la Capacocha.

Los elegidos eran separados de la comitiva por ser considerados seres sagrados y en tal sentido, recibían cuidados especiales. El resto de ellos, era enviado a las cuatro provincias del Imperio en caravanas y comprendían nobles, sacerdotes, familiares de los elegidos, guerreros y servidores. Los elegidos debían ser sanos, hermosos y sin defectos físicos, porque se consideraba que entregaban su energía y vitalidad al Inca, quien los recibía en la plaza principal y enviaba luego a un espacio de veneración o huaca, donde rendían honores a las imágenes sagradas deWiracocha, el Sol, la Luna y el Trueno. Solo podían recibir visitas del Inca y algunos servidores de éste. Al son de cantos en honor al Inca, se dirigía, hasta el lugar designado para este acontecimiento religioso. Durante el trayecto, recibían saludos de los pueblos vecinos, cuyos habitantes los agasajaban con alimentos, bebidas y regalos. Una vez que llegaban a la falda del cerro, subían al lugar del adoratorio, donde estaban enclavadas unas estructuras de piedras que daban razón del altar de los incas a lo largo de los Andes, para las ceremonias sagradas. Estos sitios eran previamente preparados y abastecidos con leña para las hogueras, pircas y la fosa donde se depositarían el cuerpo y los objetos ofrendados.

A finales de enero del año 1954, un pequeño grupo de buscadores de minas y tesoros subió hasta unas estructuras de piedra enclavadas en un sector llamado "Piedra Numerada", localizada en el cerro El Plomo, a 5.400 metros de altura en la cordillera, frente a Santiago de Chile. En sus excavaciones, se encontraron con dos figuras de camélidos, una de aleación de oro y plata y otra de concha de mullu, junto con otros objetos que formaban parte de una ofrenda ritual. Luego, se dieron a la tarea de extraer un bulto que se encontraba junto estos elementos. Al hurgar en el contenido del paquete, descubrieron el cuerpo de un niñito: El Elegido.

Según los estudios realizados, el elegido era un niño incásico de ocho años de edad, hermosamente ataviado. Estaba vestido con una camisa de lana oscura, adornos de piel de color blanco ribeteada con flecos de lana roja, manta cubría su espalda y mocasines de cuero, decorados con cinta de lana bordada. En su antebrazo derecho llevaba un ancho brazalete de plata laminada y su rostro pintado de rojo, con franjas ocres; el pelo arreglado con trenzas muy finas y ajustadas con un cintillo de lana de la que colgaba un adorno de plata en forma de H horizontal que cerraba bajo su barbilla. Estos adornos de la cabeza se completaban con un tocado de flecos de lana negra y un penacho de plumas de cóndor.

Para el momento de la ceremonia y antes de ser depositados en la fosa junto a los demás objetos ceremoniales, el elegido se encontraba adormecido por el cansancio, la altura y la ingesta de chicha o de alguna otra sustancia narcótica. Al concluir la ceremonia, fue colocado vivo en una cámara rectangular de 0.80 cm de profundidad, previamente excavada en el piso congelado con una estructura de piedra, que luego fue sellada con piedras laja. Junto al elegido se encontraba una ofrenda funeraria, compuesta por diferentes objetos ceremoniales: una figura antropomorfa de plata, de sexo femenino, vestida con prendas textiles y coronada con un tocado cefálico de plumas rojas y amarillas., una de aleación de oro y plata, conchas de mullu (Spondylus); una bolsa de lana recubierta con plumas de parina que contenía hojas de coca, un conjunto de bolsas pequeñas de cuero con recortes de cabello, de uñas y dientes temporales del Niño y hebras de lana roja.

Por su indumentaria y adornos, se estima que el niño provendría de alguna zona del Collasuyu, provincia sur del Tawantinsuyu, que abarcaba el altiplano peruano-boliviano, el noroeste argentino y parte de Chile. Según la creencia, los elegidos no morían, sino que se reunían con sus antepasados para velar, desde las altas cumbres, por las aldeas y provincias del Imperio. El cuerpo congelado del elegido es un testimonio de la antigua ceremonia de la Capacocha. Este hallazgo representa el primer descubrimiento de esta naturaleza realizado en el país y destaca en ella, la calidad de su conservación y la modalidad de su entierro. Actualmente se encuentra resguardado en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile, dentro de una cámara especializada, con una humedad relativa entre 42% y 45% y a una temperatura fluctuante entre -2° y -4°C para garantizar su adecuado estado de conservación.

El Quijote o la frustración del hombre

 

“Entre los pobres pueden durar las amistades, porque la igualdad de la fortuna sirve de eslabón a los corazones; pero entre los ricos y los pobres no puede haber amistad duradera”. Don Quijote de la Mancha.

 

 

Sobre la obra de Cervantes El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, generalmente se enseña muy poco en las cátedras de literatura. Los programas de Educación, hasta donde los conocí, se centraban en la famosa crítica a las novelas de caballerías y se insistía en el curioso contagio de estructuras o Sanchización del Quijote y Quijotización de Sancho. A mi particularmente, me gustaba hacer preguntas para inducir al estudiante a la reflexión, la crítica y el debate sobre temas como por ejemplo, ¿Es Don Quijote un cuerdo loco o un loco cuerdo? Fue una experiencia hermosa. Pero los tiempos han cambiado y hoy debería apoyarse al estudiante para que realice la lectura de la obra cervantina orientada hacia el disfrute y la reflexión sí, pero también, hacia la búsqueda de información sobre los fantasmas que han permanecido dentro y fuera de la obra durante más de cuatrocientos años como la guerra, la pobreza, el hambre, el abuso de poder y la ignorancia entre otros, temas que al analizarlos, compararlos y reflexionarlos, le permitirán comprender el presente.
Miguel de Cervantes Saavedra fue el resultado de la época que le tocó vivir (siglos XVI y XVII), una sociedad decadente, reseñada históricamente como el momento de transición entre el Renacimiento y el Barroco, signado por las guerras, problemas económicos, enfermedades, hambre y miseria, como signos de la gran crisis Española. Para muchos críticos literarios, es el símbolo de la frustración del hombre de su época y del escritor que se levantó por encima de su mala suerte para consolidar la modernidad en el quehacer literario en un momento histórico marcado por la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna.
En su obra abordó no solo el tema de la novela sino que también, la denuncia de la crisis general de la sociedad española y de Europa en general durante el siglo XVII, una sociedad que luchaba por alcanzar los tiempos dorados, como sostiene Pierre Vilar (1956) en su artículo “El Tiempo del Quijote,” que en esta obra, Cervantes “relaciona ciertos temas de la novela con problemas de la sociedad coetánea como la guerra, la violencia, la pobreza y el bandolerismo. Pero hay que decir que es una crisis general en Europa, no exclusiva de España”. El mismo Alonso Quijano o Quijote desde su visión “aparentemente desequilibrada” del mundo, nos relata una serie de acontecimientos que nos descubren un noble propósito: restaurar la caballería andante, volver atrás y rescatar los ideales y principios ya olvidados: “Agora ya triunfa la pereza de la diligencia, la ociosidad del trabajo, el vicio de la virtud, la arrogancia de la valentía y la teórica de la práctica de las armas, que sólo vivieron y resplandecieron en las edades de oro y en los andantes caballeros”, de allí que su deber como caballero andante, era corregir los males del mundo.
La historia se desarrolla en dos planos contradictorios “fantasía y realidad” que al final, se evidencian por ejemplo, en la aventura de los molinos de viento (I Parte, Cap. 8), donde nuestro caballero no atendió a las advertencias de Sancho Panza, su escudero y se enfrenta a un molino que ¿confundió? con un gigante y sale todo maltrecho. Luego, en el registro de una conversación entre Sancho y don Quijote sobre la caballería, Don Quijote advirtió a Sancho que “todas estas cosas y esos tales sucesos van fuera del orden natural”. Así, todos los aconteceres del caballero, se presentan desde una mirada donde la normalidad no es tal; y resulta que la mente del caballero pareciera estar encerrada en un mundo encantado desde donde logra escapar en algunos momentos.
Con estos entretelones, donde prevalecen la ironía y la sátira, el escritor español, logra elevarse como el creador de la novela moderna y así se define en sus novelas ejemplares “…soy el primero que ha novelado en lengua castellana; que las muchas que en ella andan impresas todas son traducidas de lenguas extranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas: mi ingenio las engendró…” y sin proponérselo, creó un nuevo arte de narrar. En el fondo, su obra expresa un sentimiento de frustración personal frente a lo que fue, lo que es y lo que hubiera querido ser como persona, junto con la crítica profunda que hace a la justicia y a las instituciones de la época. El contexto histórico que motivó “Don Quijote de la Mancha”, es el mismo donde transcurrió su vida, el que el caballero de la Triste Figura intenta cambiar. La obra posee toda la fuerza que la caracteriza como una novela de carácter político y social, nacida en las raíces de su inconformidad frente a la época y en consecuencia, como señala Marabal (1948) la obra está impregnada de un sentido reformador y el anhelo por una vida mejor. De esta correspondencia entre la obra y la historia española, también se desprende (Bataillón, 1950), una secreta lección de libertad y de humanismo.
En la España eminentemente agrícola, de la última década del siglo XVI y primera del XVII, los trabajadores de la tierra, permanecían acosados por los impuestos reales, eclesiásticos y nobiliarios, situación ésta que conducía a la población a una vida miserable. Los campesinos dependían de los usureros para cubrir sus necesidades, cumplir con los impuestos y no perder sus tierras y al verse impedidos para ello, la mayoría de ellos terminaba sus días en la cárcel. De esta situación, la iglesia y la nobleza sacaban provecho. Establecieron un gran negocio: el reparto de las tierras y propiedades del campesino, constituidas en mayorazgos y otros dominios señoriales, eclesiásticos o civiles, en buena parte ociosas. Frente a esta realidad del campo y los ociosos, las Cortes presentaron sus denuncias al Rey pero jamás fueron escuchadas.
Esta circunstancia y la experiencia personal de Cervantes, se convierten en su mejor fuente de inspiración y expresión de una profunda preocupación por la justicia como principio de equidad y como institución represiva. Evidencias de la afirmación anterior, las palabras que Cervantes coloca en boca de Sancho para criticar la mala costumbre de fundar mayorazgos: “Yo he oído decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los estados de los señores, y les dan un tanto cada año, y ellos se tienen cuidado del gobierno, y el señor se está a pierna tendida, gozando de la renta que le dan, sin curarse de otra cosa”. La indiferencia del rey frente a las denuncias de los procuradores y las palabras de su escudero, llevan al autor a colocar a Sancho, a un campesino ignorante, como gobernador de la Ínsula Barataria en la segunda parte de su novela.
Así vemos como al nombrarlo gobernador, le impone los siguientes deberes: “…limpiar esta ínsula de todo género de inmundicia y de gente vagabunda, holgazana y mal entretenida; porque quiero que sepáis, amigos, que la gente baldía y perezosa es en la república lo mesmo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen. Pienso favorecer a los labradores”. Cervantes también criticó otros aspectos de su época, como el desempleo, el alto y el costo de la vida. La situación de la época era tan difícil, que la gente moría “más de hambre que de peste”.
El padre de Cervantes estuvo preso dos veces por solicitar dinero prestado y no cancelar sus deudas. El mismo autor se vio impulsado por la necesidad, a tomar dinero de las recaudaciones de impuestos mientras le llegaban sus quincenas y al no poderlo restituir, tuvo que ir a la cárcel, donde nació el Quijote. Y es que en ese entonces, el pan escaseaba en los mercados y cuando se encontraba, su costo era tan alto que ni los trabajadores de las cortes podían obtenerlo. El desempleo y el hambre hacían a la gente delinquir. Los hombres se alistaban a la guerra por necesidad y no por gloria. Sancho decide salir de nuevo con el loco Alonso Quijano porque: “…lo quiere la necesidad” y la falta de empleo”. En la segunda parte del Quijote, indica los motivos que obligan al soldado a la guerra: “ A la guerra me lleva mi necesidad; si tuviera dineros, no fuera, en verdad!”
Cervantes no callaba y alertaba al gobierno a través de sus personajes. Don Quijote, en una carta enviada al gobernador Sancho panza, hace la siguiente recomendación: “Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras, has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos…; y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos, que no hay otra cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”. Sancho, como buen político, ordenó inmediatamente la eliminación de los intermediarios en las negociaciones y reguló los precios del calzado por considerar que estos últimos, tenían mucho uso.
También aborda en su obra temas como los problemas salariales y los derechos humanos. Con el Quijote el autor abre paso por primera vez, a lo que Vilar (1964) denomina “la reivindicación económica en la literatura”. Después de una larga conversación con Don Quijote Sancho le dice: “A mi parecer, con dos reales más que vuesa merced añadiese cada mes, me tendría por bien pagado. Esto en cuanto al salario de mi trabajo” y cuando en la I parte del Quijote adelanta; “…se nos han de remunerar a cada cual según sus méritos.” La frustración del autor frente a toda una vida y una época, lo obliga a vaciar sus reminiscencias personales para reflejar el acontecer social, político y religioso de un medio donde abundaron los seudónimos, porque las palabras del hombre culto y sensible frente a las injusticias de su tiempo podían llevarlo a la hoguera. Como sabemos ésta fue una época donde la Iglesia imponía la censura y mantenía una vigilancia permanente sobre los intelectuales.
De tal manera que para no tentar a la inquisición y lograr sus propósitos, Cervantes acude al Ideal Caballeresco, cuyos principios, contemplados en las Siete Partidas apuntaban al sometimiento a la autoridad del rey, representante de Dios en la tierra, el reconocimiento y defensa del estatus quo. Claro, para la Iglesia, la sociedad española era perfecta y obra de Dios. En el enfoque cristiano de la época, el ser humano venía a la vida a cumplir una misión, un papel como en las obras de teatro. Los escritores tenían la obligación de aceptar esta realidad y dedicarse a deleitar al público a fin de mantener sus conciencias silentes. Quien actuara de manera contraria, ofendía a Dios y era perseguido por la Inquisición. Frente a esta situación, Cervantes levanta su voz. No acepta la sumisión ni la resignación como disciplina de vida ni como imposición al escritor. Consideraba que el dogma católico era contrario a la justicia y a la equidad en este mundo.
Con esta actitud, según Olmos (1970), Cervantes niega la existencia de Dios como justicia distributiva y exige al escritor inconforme, la obligación de defenderla y hacer que su obra valga por el respeto a los derechos humanos, adquiridos por el hecho de ser hombre, y los méritos contraídos en función de lo que aporta a la comunidad: “Es el fin y paradero de las letras humanas poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo: entender y hacer que las buenas leyes se guarden”. Tampoco acepta la predestinación divina como orden de vida, de allí que su inconformidad con la iglesia, lo lleva a afirmar: “La santidad consiste en la caridad, la humildad, fe, obediencia y pobreza; pero con todo eso digo que ha de tener mucho de Dios el que viniere a contentarse con ser pobre”.
Cervantes vivió y murió pobre. El oficio de escritor lo hizo rico después de su muerte. Al tomar la realidad como motivo para su obra, Cervantes abrió las puertas al sentido social y utilitario de la literatura. Estableció reglas para el oficio de escritor: sacar a la luz la verdad a fin de llamar la atención de los gobernantes y concienciar al colectivo. El artista debe leer y leerse en la sociedad donde le corresponde vivir. No debe, atentar contra la verdad histórica ni distraer al público de los problemas de la vida. Por estas razones, la familia de Alonso Quijano organizó su biblioteca y condenó a la hoguera algunos libros de caballería perjudiciales para el pueblo porque –como dice la sobrina al barbero: “… bien merecen ser abrasados, como si fuesen herejes (…) todos ellos son falsos, mentirosos, dañadores e inútiles para la república”. Considera al escritor un maestro.
El producto de su trabajo fue el libro, cuyo propósito debe ser enseñar antes que deleitar porque éste, es imposible sin el primero. Consideró al libro como la estrategia que le permite a quien escribe, orientar y ayudar al hombre a intervenir su realidad y transformarla. Pero, para enseñar, todo maestro necesita convencer, razonar con ejemplos claros que sean entendidos por todos. De manera que no bastan las notas y los textos sagrados para alcanzar este propósito, porque: “a los moros no se les puede dar a entender el error de su secta con las acotaciones de la Santa Escritura, ni con razones que consistan en especulación del entendimiento, ni que vayan fundadas en artículos de fe, sino que les han de traer ejemplos palpables, fáciles, inteligibles, demostrativos, indubitables, con demostraciones matemáticas que no se pueden negar”. A manera de ejemplo, señala: “Si de dos partes iguales quitamos partes iguales, las que quedan, también son iguales”.
Preso en la cárcel de Sevilla, en 1606 concibe al Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, donde el héroe (Don Quijote) no es precisamente un caballero al estilo feudal; es según Olmos (1970) “un caballero actual idealizado en el interior de una sociedad sin ideales, arbitraria, de una realidad detestable”, que representa una burla de los héroes de la literatura caballeresca, de los caballeros de su época y la sociedad feudal. La pelea de Don Quijote no es contra moros y judíos sino contra la injusticia y el mal funcionamiento de las instituciones.
La locura del héroe y la necedad de Sancho, son sólo pretextos literarios para evadir la censura y dar rienda suelta a su frustración frente a un mundo que pudo haber sido mejor para él y para su pueblo. Don Quijote representa la inconformidad de Cervantes frente a las visiones de mundo de la ortodoxia católica y una eterna denuncia contra la violencia en todas sus formas. En sus capítulos se evidencia el enfrentamiento del escritor con las instituciones de poder: la inquisición, por ser la iglesia española el pilar fundamental del régimen feudal y el Santo Oficio, el instrumento de represión más eficaz de esa orden.
En Alonso Quijano y Don quijote se concentran todos los antagonismos que se mueven en el mundo interno del ser humano, cuyas aspiraciones marchan hacia el encuentro con un estado social más justo, donde la imposición se convierta en voluntad, el egoísmo en caridad, al frente de hombres sanos de mente y cuerpo, para quienes la ley fuese su espada, las tierras su fuerza y la práctica de vida, su propia y personalísima voluntad. Nuestro caballero, al igual que nosotros, sueña con la posibilidad de construir un mundo mejor. Si continuamos buscando razones y evidencias en El Quijote, nos sorprendería la presencia de muchos otros elementos que se mantienen allí como fantasmas, afectando al hombre, a la sociedad, a las instituciones y al poder como fenómenos nada nuevos en la historia del mundo actual.

LA APARICIÓN DE LA NOVELA

 

“La pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron,

tales serán sus escritos”. Don Quijote de la Mancha

 



Los historiadores literarios ubican los primeros indicios sobre el origen del género novelesco, en las obras de autores clásicos griegos y latinos, como: a) El Satiricón de Petronio Arbiter (siglo I), primer relato, tipo novella. Retrato cómico-irónico sobre el deterioro y decadencia de las costumbres y valores sociales en Roma. Mezcla de prosa y verso: (b) el Asno de Oro de Apuleyo (siglo II), antecedente de la novela picaresca, obra de la decadencia romana. Relata las maravillosas aventuras encantamiento y magia de un hombre que se transforma en asno (Lucio o el asno) durante un viaje por Grecia. Al final, vuelve a su estado natural. El autor intercala pequeños cuento el de Eros y Psique, el más conocido; y (c), Dafne y Cloe, de Longo de Lesbos (Grecia, siglos II-IV), relato amoroso tipo pastoril en el cual se narran las aventuras de dos pastores, jóvenes amantes en busca de la felicidad y la unión.

En el siglo IX, aparece Las mil y una noches, una serie de cuentos populares del Medio Oriente escrita en árabe durante la Edad de Oro Islámica. Este trabajo fue recopilado durante siglos por varios autores, traductores y académicos en el oeste, centro y sur de Asia y norte de África, a los que se agregó Scheherezade probablemente en el siglo XIV como elemento común en el hilo narrativo: la historia del gobernante Shahryār y su esposa Scheherazade, quien le narra diversos cuentos a lo largo del relato para mantenerse con vida.


En el siglo XI, nos encontramos con Genji Monogatari o La historia de Genji, escrita por Murasaki Shikibu, novelista y poetisa japonesa, dama de la corte imperial durante el periodo Heian. Esta obra es considerada la primera novela romántica de la historia y una de las obras cumbres de la literatura japonesa. Narra la vida de Hikaru Genji, segundo hijo de un viejo emperador y su fascinante concubina, a quien conoció durante uno de sus viajes. Por esta relación, Genji es apartado de la línea al trono, recibe el apellido Minamoto y es puesto a trabajar como oficial imperial, dentro del mundo de la aristocracia y la corte. A partir de este momento, el relato se centra en la historia de su vida amorosa, las costumbres de la alta sociedad japonesa y sus aventuras para recuperar el trono.

Según los críticos literarios, los relatos de la antigüedad clásica no son novelas aun cuando en ellas se presentan, algunos elementos caracterizadores de este género como el tratamiento del espacio y el tiempo, la creación de los personajes sin un verdadero desarrollo y el uso del diálogo. En los siglos XIII y XIV aparecieron en Italia y Francia, la historia pastoril y la novela caballeresca que tampoco se podrían catalogar como novelas porque aun cuando contienen muchas acciones en una sola página, carecen de caracterización.

En las últimas décadas del siglo XIV (Edad Media), aparecen publicados los Cuentos de Canterbury, del escritor inglés Geoffrey Chucer, En su contenido relata un conjunto de historias, contadas por treinta peregrinos, que se dirigían al Santuario de Santo Tomás de Canterbury, al estilo formal de Las mil y una noches; y El Decamerón de Giovanni Boccacio, escrita entre los años 1351 y 1353, que comprende cien relatos sobre temas diversos como el amor, la reflexión, la virtud, la fortuna, el ingenio y lo erótico, escritos por diez personajes centrales (siete mujeres y 3 hombres), quienes logran huir de la peste bubónica, epidemia que se llevó consigo muchas vidas inocentes. Encuentran refugio en una pequeña villa en las afuera de Florencia donde pueden y crear los cuentos.

Algunos autores ubican el origen de la novela en la época medieval con los libros de caballerías; y otros, en los relatos picarescos, moriscos y pastoriles de siglo de oro. Destaca dentro de estos, la picaresca por su realismo y complejidad, en todos los elementos que la integran. A partir del año 1600, por primera vez, alguien comienza a hacerse preguntas sobre su existencia y propósitos en la vida y con cuyas respuestas, aparece por primera vez, un género a través del cual se va a expresar el tema sobre la inseguridad del hombre. Treinta años después, aparece Descartes con su “Cogito ergo Sum”.

La novela aparece como el género de la oscuridad, que registra el lado oscuro de la vida, la exploración de la parte negativa del ser. Aparece entonces, la figura de Miguel de Cervantes Saavedra como el principal narrador de los siglos XVI y XVII, uno de los grandes escritores de la literatura española y universal. Cultivó todos los géneros literarios, aunque con desigual fortuna, una novela pastoril, La Galatea; escribió poesía; diez obras de teatro; doce novelas cortas a las que llamó Novelas ejemplares. Al final de sus días, publicó una novella bizantina, Trabajos de Pérsiles y Segismunda. Pero la obra que lo lleva a la fama fue Don Quijote de la Mancha. Esta novella aparece en 1605 con todas las exigencias de seguridad, con un personaje puro e idealista como Quijote, que pretende establecer la justicia en el mundo –algo idealizable- y a junto al quijote, Sancho Panza, su lado negativo, un hombre realista, interesado, que come, eructa y defeca.

El Quijote no solo contiene toda la complejidad temática de la narrativa sino también, la formal: su estructura es lineal y a la vez no lineal. Nace completa. Cervantes emplea la palabra “novella”, antes aplicada a los relatos pastoriles. Escribió la Galatea, Persiles y Segismunda. Afirma: “yo soy el primero en escribir novelas de caballerías”. A partir del Quijote, la novela presenta una nueva definición; por contraste: cumple con los preceptos aristotélicos; el hidalgo se encuentra en el siglo XVI y comienza a vivir en el siglo XIV; la primera parte de la novela presenta en su estructura: introducción, desarrollo y desenlace o conclusión.

Luego, aparece El Quijote de Avellaneda (la 2º parte) de la cual se desconoce su autor. Es una novela apócrifa y muy pobre cuando no se sabía aún quien era el autor. Posteriormente, Cervantes decide, escribir la 2º parte del Quijote y ésta resultó ser superior a la primera. En ella se da continuación a la historia del Vizcaíno, que había quedado corta en la 1º parte contada por un árabe. También aquí, los personajes dialogan sobre la crítica y el éxito de la primera parte y tratan el tema sobre el Quijote apócrifo de Avellaneda. En este momento, comienza a introducirse una de las grandes potencias de la novela: el narrador, una modalidad del sigo XX; otro narrador (hay una escalinata de autores)t esta es la gran novedad de Cervantes. Detalles:

1. En la línea 10 del Cap. X de la 2º parte, se observa la hora de salida y los detalles del hoy: Don Quijote sale por la puerta falsa del corral: es la novela la que sale por el corral la hora de salida (detalles de hoy) en la novela.

2. Cervantes no permite que el personaje decida sino que el instinto del animal sea quien conduzca los pasos del Quijote.

3. El problema temático: cervantes desarrolla un personaje que es una elevación: Don Quijote, un personaje con los más grandes ideales, no come, no duerme, lee mucho, entre otros. Sancho sale a cumplir las funciones prácticas, las gástricas.

Para resolver el problema de la novela, Cervantes crea un nuevo elemento y construye su historia de Crisóstomo y Marcela: allí, ella elige su destino y él muere. Éste es un recurso nuevo: la liberación femenina: ella dice “no me caso con él”. De repente, Cervantes profundiza y aborda otros temas: dentro de la novela Don Quijote se comienza a leer otra novela: la del Curioso Impertinente; donde toca el tema de lo oscuro, lo mórbido. Desde el punto de vista temático, esta novela está completa y desde el punto de vista de la estructura, aparece lo complejo: la novela dentro de la novela.

Por estas características, indistintamente del lugar al que se atribuya al origen de la novela, los estudiosos del género coinciden señalar a Miguel de Cervantes como el padre de la novela tal como hoy la entendemos. Don Quijote de la Mancha aparece como una obra que toca no solo lo cotidiano sino también, las oscuras profundidades del alma humana y en consecuencia, presenta muchos de los rasgos que definen la novela actual como el uso de la ironía, la perspectiva, la búsqueda de la verosimilitud y la estructuración de la novela en episodios, entre otros. Don Quijote es la primera gran novela: no excluye los temas; es clásica y es futuro.

UN VIAJE A LA INDIA

 

“Esas montañas constituyen la arquitectura de las preguntas y las respuestas.” Forster.

 



“Un viaje a la India“(1924), de Edward Morgan Forster (1879-1970), es una obra misteriosa, escrita como una reflexión sobre nuestra esencia espiritual y en su contenido, se proyecta un entramado histórico, filosófico y religioso en la cual el autor entreteje varios temas como: el colonialismo, el amor o la amistad, las relaciones de amor-odio, la discriminación racial, religiosa y cultural, entre otros. Estos elementos van apareciendo poco a poco en los párrafos de una prosa dinámica, fácil de leer a pesar del tiempo en que ocurren los sucesos de la historia narrada. Este contenido se aborda no con un afán de denunciar los atropellos del imperialismo británico en el subcontinente indio, pero en la lectura del libro se describe de manera detallada, un enfrentamiento entre dos culturas opuestas. Esto, en un escenario donde el paisaje indio es el telón de fondo, a veces desolador, áspero, ingrato, y en otras, el paisaje se percibe fresco, agradable y fértil.


El relato nos presenta las experiencias de dos turistas inglesas, durante su viaje a la India; Mrs. Moore, madre Ronny, magistrado en la ciudad india de Chandrapore, y Adela Quested su prometida, quien va a visitar a su futuro marido y a comprobar cómo sería su vida en el país colonizado para decidir si se casa con él. Las visitantes muestran curiosidad por conocer la India y su gente, pero se encuentran involucradas en una situación difícil, producto del racismo y la superioridad de la clase inglesa, confinada en sus clubes y en un clasismo con sus maneras despectivas hacia los nativos. Por intermedio del profesor Fielding, un humanista liberal ajeno a todo convencionalismo, conocen a un joven musulmán, médico llamado Aziz, quien prodiga mucho amor hacia los demás pero frustrado por el trato que recibe de los ingleses, sobre todo, de su jefe, el Mayor Callendar. Un día, mientras se encontraba comentando esta situación con sus compañeros Hamidullah y Mahmou, se presenta una acalorada discusión que lo obliga a retirarse del grupo y se dirige a la mezquita en busca de silencio y paz. Allí conoce a Mrs. Moore y sorprendido por el trato recibido de ella, se inicia una buena amistad.

Las recién llegadas asisten a una fiesta que en su honor había organizado Mr. Turton, el gobernador del lugar y a la que acuden los indios más importantes del lugar con sus mujeres. Allí Adela conoce a Fielding, el director del colegio estatal, quien la convida a tomar el té en casa del profesor hindú Godbole, donde también asiste Aziz. Fielding, un personaje-bisagra, -gran hallazgo de Forster-, quien facilita el encuentro de las dos civilizaciones, la oriental y la occidental. En esa reunión surge la amistad entre el profesor inglés y el médico musulmán quien, emocionado por sus nuevas relaciones, invita a todos a un viaje hasta las Cuevas de Maribor, cerca de Chandrapore, una especie de laberinto oscuro donde habita un impresionante eco que según los lugareños, perturba a quienes entraban a ella por primera vez, sufrían transformaciones internas y en consecuencia, jamás salía de ellas igual a como entró. La oscuridad de estas cuevas, parecida al vacío, convertía cualquier ruido, movimiento o palabra, en un eco que se hacía sentir en las profundidades del ser como un llamado a despertar de una realidad no revelada al exterior.

Este viaje será el desencadenante de los enfrentamientos que evidenciarán el choque entre los dos mundos que luchan por dominar aquella parte de Asia. Por razones diversas, algunos de los invitados deciden quedarse en un campamento cercano mientas Aziz, su criado y Adela, avanzan hacia las criptas. Mientras Adela se interna en ellas acompañada de Aziz, experimenta el despertar de su realidad interna, llena de temores, no desea afrontar los pensamientos que le invaden frente a la imagen del musulmán, cuyos grandes ojos negros le asustan en la oscuridad y los ecos, hechos palabras ciertas, le repiten lo que su alma toda le demanda: "No estás enamorada de tu futuro marido, no sabes lo que es el amor ni lo sabrás nunca y quieres sentirlo". Adela siente como si la muerte viene hacia ella, comprende que la vida futura con su prometido, carece de sentido. Huye del lugar y ahogada por una fuerte crisis de asma, se desmaya. Al despertar, no reconoce la experiencia vivida y denuncia que Aziz intentó abusar de ella.

A partir de este acontecimiento, se desarrolla una batalla contra el joven musulmán y su raza donde el colonialismo se manifiesta como una brutal máquina destructora. Los ingleses tratan de castigar la osadía de los indios a través de Aziz. La comunidad nativa asume estas acciones como una expresión más del desprecio de los ingleses y se preparan para defenderse como si se tratara de una batalla. De esta manera, comienza una brutal confrontación entre las dos civilizaciones. En esta parte de la novela, pareciera encontrarnos frente a un relato político donde destacan los opresores, los oprimidos y un escritor que se coloca del lado de las víctimas. Para muchos críticos literarios –y así creo- esta novela plantea algo más que la simple exposición de un enfrentamiento de esas mismas culturas, dentro de una historia complicada e indignante, construida quizás, con el propósito de reconciliar las fuerzas opuestas de la razón y el misterio, armonizar la trágica antítesis del ser humano. De allí que la novela se estructure en tres partes básicas: la Mezquita, las Cuevas y el Templo. Cada una de ellas se corresponderá a una manera diferente de comprender la vida real y la espiritualidad.

El eco que suele escucharse en su interior, la voz de nuestras propias conciencias: si estamos vacíos, resonará en nuestro interior y podría representar la ausencia de Dios en nosotros, el lugar donde no accederá religión alguna; o simplemente, la presencia del mal. Aquello que la protagonista escucha desde el interior de las cuevas no es un eco normal sino la voz de su propio yo, su conciencia. Por esta razón, de una manera muy sutil, Forster refiere que durante el proceso judicial contra Aziz - presunto violador- el eco se mantiene vivo en el mundo interior de Adela, y sólo cuando se aclara la terrible situación, el eco calla. En este contexto, lleno de simbologías, nos encontramos que los personajes principales de esta novela son cristianos o musulmanes, sin embargo, el hinduismo aparece como un elemento temático importante.

A Forster le interesa destacar su visión unificadora de la religión sin discriminación por cuanto todos los seres humanos se encuentran unidos en el amor y para él, esta visión está representada en el profesor Narayan Godbole, un hindú, filosófico, tranquilo e imperturbable, en el que parecieran manifestarse misterio y religión; de allí el comportamiento de este personaje ante el drama, no se parcializa por alguien y reconoce que todos están implicados en el mal de Marabar. La Mezquita y Aziz representando al Islam, la naturaleza emocional y la entrega incondicional, y finalmente, las Cuevas, con su llamada secreta hacia lo insondable, opuestas a la mentalidad racional y jerárquica de los cristianos occidentales. Las Cuevas se levantan como un personaje más, hermético e inexplicable; un espejo de nuestro mundo interior.

martes, 21 de septiembre de 2021

LAS TEORÍAS DEL APRENDIZAJE: SKINNER, GAGNÉ, PIAGET Y KARL ROGERS

Las diferentes teorías del aprendizaje permiten orientar los procesos educativos a sobre las maneras como las personas aprenden nuevos conceptos e ideas. En este contexto, se ubican dos enfoques, el conductista y el cognitivista. Entre estas dos tendencias se ubican aquellas teorías que en su afán de integrar elementos de una y de otra teoría, podrían denominarse, teorías intermedias o posiciones eclécticas. Los conductistas plantean el aprendizaje como resultado de un cambio en la conducta en el individuo y se centra en el producto de este proceso. Dentro de este enfoque se ubica Skinner. También suele colocarse dentro de esta teoría a Gagné sin embargo, identificarlo más bien, con la posición ecléctica o dentro de las “teorías intermedias” entre el conductismo y el cognitivismo, por desarrollar ideas conductistas y cognitivas con fines de integración. Para las teorías cognitivas, el aprendizaje se inicia en la disposición del ser humano para agregar nuevos conceptos e ideas a su estructura cognoscitiva, reconociendo así, una relación entre algo que ya se conoce y lo que se está aprendiendo. Se enfocan en la entrada de información dentro del proceso del aprendizaje. En esta teoría se ubican Karl Rogers y Piaget. El propósito del presente ensayo es esbozar brevemente, los planteamientos teóricos de cada uno de estos exponentes y sus aportes al estudio del aprendizaje. Skinner (1866-1960), es uno de los representantes del conductismo, centra sus estudios en los cambios de conducta observados en los individuos a partir del condicionamiento operante como forma de aprendizaje en la que la consecuencia (el estímulo reforzador) es contingente a la respuesta que previamente ha emitido el sujeto. El condicionamiento operante implica la ejecución de conductas que operan sobre el ambiente. Plantea el aprendizaje hacia la repetición de patrones de conducta hasta que estos se realicen de manera automática y la mente como una “caja negra” que responde ante estímulos observables cuantitativamente ignorando totalmente la posibilidad de todo proceso que pueda darse en el interior del cerebro. La propuesta teórica de Skinner particularmente, se apoya en la estrategia de Asociación Estímulo – Respuesta. A partir de ensayos con animales. También planteó la recompensa en diferentes situaciones de aprendizaje para generar la conducta deseada y estableció las “Escalas de refuerzo”: parcial con intervalos de escalas y tasas de escala; escala de intervalos fijos y la de intervalo variable. Para Robert M. Gagné (1916), asume una posición “ecléctica” para definir el aprendizaje. En tal sentido, lo considera un fenómeno natural que tiene lugar bajo determinadas condiciones que pueden observarse y describirse en lenguaje objetivo. Estas condiciones pueden alterarse y controlarse, para abrir paso al estudio científico del aprendizaje. También pueden detectarse las relaciones que hay entre esas condiciones y los cambios que en el comportamiento humano tiene lugar durante el aprendizaje. Gagné en sí, no propuso una teoría sino un Modelo de aprendizaje Taxonómico para la planificación de la enseñanza. Este modelo se inscribe, como una propuesta a medio camino entre el conductismo, el cognitivismo y el procesamiento de la información, a partir de las siguientes premisas: (a), El aprendizaje causa un cambio observable en el estudiante; (b) las destrezas deben ser aprendidas una a la vez; (c) Cada nueva destreza debe estar basada en las destrezas adquiridas anteriormente; y (d) El aprendizaje y el conocimiento son de naturaleza jerárquica. Estas premisas remiten a su vez, hacia el desarrollo de un aprendizaje que responde a un modelo instruccional caracterizado por cinco componentes básicos: el uso de la práctica; el empleo de múltiples ejemplos; la variación en la retroalimentación; las estrategias secuenciales, y el uso de organizadores avanzados. Jean Piaget (1896 -1980), y Karl Roges (1892-1987) son representantes de las teorías cognitivas que se expresan en el constructivismo. Para la Psicología Cognitiva la acción del sujeto está determinada por sus representaciones. Para el procesamiento de información, esas representaciones están constituidas por algún tipo de cómputo. En este contexto, la investigación psicológica muestra especial al papel de la cognición en el aprendizaje humano, liberándose de los aspectos más restrictivos de los enfoques conductistas. También hace énfasis en el papel de la atención, la memoria, la percepción, las pautas de reconocimiento y el uso del lenguaje en el proceso del aprendizaje. Jean Piaget se distinguió por sus trabajos sobre los cuatro estadios del desarrollo cognitivo del niño, relacionados con actividades del conocimiento como pensar, reconocer, percibir, recordar y otras. El desarrollo intelectual para Piaget, es un proceso de reestructuración del conocimiento que se inicia con una estructura o una forma de pensar propia de un nivel y en consecuencia, cualquier cambio externo en la manera ordinaria de pensar, crea conflictos y desequilibrios. La persona compensa esa confusión y resuelve el conflicto por medio de su propia actividad intelectual. El resultado de este proceso, es una nueva forma de pensar y estructurar las cosas que crea una nueva comprensión y satisfacción en el sujeto es decir, un nuevo equilibrio. Establece además, que la inteligencia presenta dos cualidades básicas: La organización y la adaptación. La primera, hace alusión a la forma como la inteligencia se agrupa en “estructuras” o “esquemas” de conocimiento, cada una de las cuales, conduce a conductas diferentes frente a situaciones específicas. Estos “esquemas” son estructuras que permiten almacenar conceptos, procedimientos y relaciones que empleamos para estudiar y actuar en el medio ambiente. Dentro de este esquema mental, el equilibrio es un mecanismo de autorregulación necesario para asegurar la interacción exitosa entre el desarrollo y el medio; es un estado de armonía entre la asimilación y la acomodación. Karl Rogers plantea su teoría humanista sobre el aprendizaje por comprensión o aprendizaje significativo a partir de la experiencia previa. Plantea la idea de hombre integral; como un todo pensante; creativo; responsable de sus actos y libre de decidir, cuya conducta e interacción con su ambiente dependen de las experiencias acumuladas en su mundo interior. Aborda el aprendizaje tomando como centro al hombre sano; característica ésta que le permite desarrollar sus posibilidades y autorrealizarse a través de la satisfacción de sus necesidades subjetivas. En este proceso, aunque el estímulo para aprender esté fuera de él, las motivaciones internas del hombre, serán el punto de partida para que el acto de aprendizaje sea realmente positivo. A manera de conclusión, podríamos señalar que la perspectiva conductista, asume el desarrollo de objetivos observables como una actividad de aprendizaje El éxito del aprendizaje se determina con la aplicación de pruebas de medición para objetivos. En este sentido, el conocimiento es parcelado o segmentarse mediante el análisis hasta lograr tareas específicas medibles. La psicología cognitiva centra sus estudios en los procesos mentales, la motivación y las estructuras de la memoria para comprender la conducta humana. El aprendizaje como acción intencional se dirige hacia el desarrollo del individuo y debe apoyarse la experiencia previa ya que el conocimiento se construye de manera progresiva, mediante un proceso incesante de asimilación de los elementos del medio externo y de acomodación de las estructuras cognitivas. Pero no todo es malo. Cada una de estas teorías tiene aplicación práctica en el aula. Podemos acercarnos al conductismo para facilitar el dominio de contenidos de una disciplina determinada (saber que); las estrategias cognitivas pueden ser útiles para enseñar la solución de problemas y las estrategias constructivistas desde la perspectiva de Piaget, son útiles para abordar problemas mal planteados mediante la acción de reflexión. El Modelo de Gagné podría aplicarse de manera efectiva en el aprendizaje interactivo con el uso del computador Enviado por: Simón Antonio Ruiz De La Rosa